TURISMO ESTRATEGICO

Schacht Estrecha Lazos que Pueden maniatar como Fuertes Nudos

Por Victor Almagro

EXCLUSIVO

I

PARIS. — El doctor Hjalmar Schacht tiene 75 años, pero su salud es excelente. Soporta con gran facilidad los cambios de clima, ya sean físicos o políticos. Si ha podido desplazarse tranquilamente del paganismo hitleriano a la democracia cristiana de Adenauer, se debe esencialmente a que Schacht no pertenece a la fauna de las facciones, siempre mutable, sino al alma del capital financiero alemán. Los gobiernos caen, pero el imperialismo permanece. Schacht, limpio ya de las acusaciones de nazi, ha retomado su actividad. Sus viajes sucesivos sorprenden y hasta cierto punto inquietan a los imperios vencedores. Schacht visita Irán, en pleno fuego cruzado entre la Anglo Iranian y Mossadegh, Schacht arriba a Egipto, zona internacional de fricción, Schacht viaja a España y anuncia inversiones en África, territorio reservado a los caballeros ingleses, franceses y belgas. Este intenso turismo financiero obedece a varias razones.

La primera indicaría que su regreso al primer plano expresa el renacimiento económico de Alemania Occidental. El poderío creciente de la nación dividida, permite a Schacht declarar en su conferencia en el Ateneo de Madrid que los aliados habían desatado dos guerras mundiales “por espíritu de rivalidad económica con Alemania”. Esto no place naturalmente a los demócratas de todo tipo y color y particularmente a los imperialistas occidentales que desean tender un manto público sobre las causas reales de las últimas guerras.

 Además de presentar un conjunto de banalidades económicas que demuestran bien a las claras que la economía nazi no difería absolutamente en su naturaleza con el resto de la economía capitalista, Schacht afirmó posteriormente a los periodistas que su viaje obedecía a razones particulares.

 Se recuerda a este efecto que una nieta del doctor Schacht está casada con el coronel Otto Skorzeny, cuya operación para libelar a Mussolini le granjeó la celebridad. Skorzeny también se dedica al comercio, representando a importantes empresas metalúrgicas alemanas en España, país donde reside. Sin embargo, en los círculos financieros madrileños se asegura que el viaje de Schacht obedece a dos razones principales: asegurar los lazos personales y políticos más estrechos con España, con el fin de preparar las condiciones para la fundación en Hamburgo de una banca alemana del comercio exterior, que sería dirigida por el doctor Schacht, y cuya aparición en la escena del comercio mundial consagraría simbólicamente el impetuoso desarrollo económico de Alemania. La segunda razón es más inquietante todavía para los viejos competidores franceses e ingleses, Schacht tendría en estudio, en contacto con hombres de negocios españoles, la inversión de capitales en “los territorios africanos” Como  África está repartida entre varias potencias, las más importantes se sienten afectadas por cualquier tentativa de intromisión. El desarrollo económico de alguna parte de África por alguna potencia extraña, afecta el equilibrio del resto. Cuando Schacht se detuvo algunos días en Lisboa se murmuró que sus conversaciones con numerosos caballeros de las finanzas, tenían por asunto facilitar la inversión  de capitales en las posesiones africanas de Portugal. Este último es un viejo proyecto de Schacht, formulado ya en 1937, bajo Hitler, con gran alarma de Inglaterra, cuya virtual protección del imperio portugués se remonta ya a dos siglos. Sin embargo, el gobierno de Oliveira Salazar se muestra actualmente más flexible hacia las inversiones extranjeras, seguramente porque Gran Bretaña ya no está en condiciones de invertir ella misma. Lo cierto es que Schacht continúa añadiendo nuevos contactos útiles a su agenda de gran agente viajero de Alemania. Sus visitas a Medio Oriente no revisten menor interés.

(Mañana, segunda nota)

Artículo publicado en el diario Democracia

Edición del Sábado 25 de Octubre de 1952 Pág. 1

También te podría gustar...