Jorge Abelardo Ramos, Trotsky y la Unidad Latinoamericana

09/06/2010. Por Jhonny Lazo Zubieta – Bolívia

“Los latinoamericanos deben tender a formar una confederación contra el panamericanismo, porque el Río Grande no solamente es la frontera de México sino de la América Latina”. 22

Manuel Ugarte.

No se recuerda el aniversario de Trotsky ni de Jorge A. Ramos, sino se invoca la imperiosa necesidad de avanzar en la construcción de la “Patria Grande”. Este es el PRE [texto] del texto que sigue:

Trotsky y el diálogo de éste con Mateo Fossa, le permite postular la necesidad del carácter revolucionario del nacionalismo de los países atrasados. Un nacionalismo de vasto alcance latinoamericanista. Del mismo Trotsky retoma “Por los Estados Unidos Socialistas de América Latina”. Y, el concepto de “revolución permanente”[1].

Recuperando la lectura de “Snowball”[2] escribe Ramos: “Con toda razón Trotsky escribía noventa años después del Manifiesto Comunista, al analizar el envejecimiento y modernidad del célebre documento: “Los problemas de la estrategia revolucionaria en los países coloniales y semicoloniales, no son tratados ni siquiera someramente en el Manifiesto. Estos problemas exigen soluciones particulares. Así por ejemplo, es evidentísimo que si la “patria nacional” ha llegado a ser el peor freno histórico en los países capitalistas desarrollados, constituye
todavía un factor relativamente progresivo en los países atrasados que están obligados a luchar por su existencia independiente”[3]. Con esto ya damos por hecho, que se encuentra fuera de la esfera de la Segunda Internacional y la propuesta de la revolución por etapas, en la que se ciega Álvaro García Linera con su “Capitalismo Andino”

Luego, y como no podía de otra manera, acude a los escritos de Marx sobre cuestiones coloniales[4]. Finalmente lo autoctoniza, con el pensamiento del otro gran latinoamericano argentino de «La Patria Grande»: Manuel Ugarte. Fue a la manera de José Carlos Mariátegui, un pensador sin calcos y copias; o, mejor como señala Godoy, “fue un cruzado de las tesis del nacionalismo iberoamericano”[5].

Todo ese pilón le permite – a decir de Julio Fernández – “Donde la ceguera euro centrista veía naciones, Ramos veía fragmentos desarticulados de una inmensa nación a construir”[6].

Frente a la intelectualidad de izquierda dogmatizada, Ramos se atreve a ir más allá en su búsqueda de la unidad latinoamericana. Es decir, no sólo latinoamericaniza al marxismo, sino además, la funde con la propuesta de Bolívar, lo que le permite, señalar que “Ibero América es una nacionalidad desmembrada como, en su momento, la Italia pregaribaldina y la Alemania prebismarckiana”[7].

Andrés Soliz Rada, cuando ser refiere a Jorge Abelardo Ramos, nos dirá que fue uno de los hombres más dedicados al estudio de nuestro continente; y, generador de la unión sudamericana en una sola nación[8] o la patria grande como solía llamar Manuel Ugarte.

Exploremos, a continuación, breves fragmentos de su obra cumbre: «Historia de la nación latinoamericana», que nos interesa en la enorme tarea de impulsar la Constitución de la Comunidad Sudamericana de Naciones.

La unión de los pueblos latinoamericanos, será central en su praxis política. Casi a manera de obsesión, incansablemente buscará la reconstrucción de la Patria Grande. Por ello dirá: “Resulta evidente, ante todo lo dicho, que la unidad de América Latina no se plantea hoy como exigencia del desarrollo de las fuerzas productivas en busca del grandioso mercado interno de las 20 Repúblicas, sino justamente por la razón opuesta. A fin de lanzarnos resueltamente por el camino de la civilización {…} América Latina necesita unirse para no degradarse”[9].

Para más adelante señalar: América Latina no se encuentra dividida porque es “subdesarrollada” sino que es “subdesarrollada”[10] porque está dividida. Entonces la unidad latinoamericana, se nos hace Imperativo categórico, a manera de «Socialismo o barbarie», en Rosa Luxemburgo.

En el capítulo XVII, subíndice, Vindicación de Bolívar, nuestro autor, criticando a todo el espectro de la izquierda latinoamericana, escribe: “Lo que no podía entender este género de teóricos que fundaba sus especulaciones sobre los textos de la Academia de Ciencias de la URSS, es que si en la Rusia zarista, “cárcel de pueblos”, la esencia de la política nacional del proletariado era el “derecho a separarse”, en América Latina la médula de la posición marxista en la cuestión nacional consiste en el “derecho a unirse”[11]. Textos que aún son breviarios de viejos y nuevos marxistas de catecismo.

Frente a aquella, postura dogmática y acrítica, calco, como solía afirmar Mariátegui, Jorge Abelardo Ramos, enfatizará: “Para existir como naciones normales, los pueblos atados al yugo autocrático debían separarse de ese yugo que les impedía el desarrollo económico y cultural; para obtener los mismos fines, por el contrario, los pueblos de América Latina deben federarse”[12]. Tarea inexcusable junto al reconocimiento de los pueblos indígenas. Si hemos optado, por el único camino que nos queda, ese es: La unidad de los Pueblos de América del Sur.

Concluimos señalando nuestra tarea, la razón de la emancipación nacional y el compromiso de la unión de nuestros pueblos sudamericanos. Inherente a esto, la pugna por la revolución – no la actual que no la es – nos compromete a investigar, remozar y revolucionar, los postulados teóricos que nos legaron entre otros Jorge Abelardo Ramos. En suma, tenemos el desafío de construir, sobre la marcha, en las calles, en los encuentros, en la cotidianidad de todos y cada uno la Patria Grande. De esa forma, dejar – pese a los discursos que niegan – el infausto papel de patio trasero de los Estados Unidos de Norteamérica, que hoy, por los problemas de las Relacionales Internacionales en el Sistema Internacional, no dudará en desmembrarnos.

Jhonnylazoz@hotmail.com

[1]LACLAU, Ernesto, Un pionero rebelde, influyente y visionario, Clarín, Buenos Aires, Suplemento Ñ, 24 de septiembre de 2004

[2]George Orwell, en su libro «la rebelión en la granja», se refiere de esa manera a Trotsky

[3]RAMOS, Jorge Abelardo, Historia de la Nación Latinoamericana, Buenos Aires, 2005, p. 201

[4]RAVANO, Gabriel Hernán, Jorge Abelardo Ramos, Notas sobre un escarpado viaje entre el marxismo y el nacionalismo, Buenos Aires, 2002

[5]GODOY, Pedro, Jorge Abelardo Ramos, Miliciano y maestro, Centro de Estudios Chilenos, Santiago, 2005

[6]FERNÁNDEZ Julio,”Para llamar a los leones calvos, de una vez y para siempre, pumas”, Buenos Aires, 3 de octubre de 2004. Peiper en conmemoración a los diez años de la muerte de Jorge Abelardo Ramos.

[7]Ob. Cit. GODOY: 2005

[8]SOLIZ, Rada, Andrés, Jorge Abelardo Ramos y la Unión Sudamericana, La Paz, 2005

[9]RAMOS, J. Abelardo, Historia de la Nación Ob. cit. p. 196

[10]Ibíd.

[11]Ibíd. p. 209

[12]Ibíd.

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